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Coronavirus

04 02 2020

Hace poco más de 10 años, en 2009, tuvimos una epidemia, la Influenza producida por el virus AH1N1, donde el estado de Veracruz fue noticia de primera plana porque se señalaba que el paciente cero fue un niño de una comunidad del municipio de Perote. Entonces me di a la tarea de hacer una carta a quien era el Rector de la Universidad Veracruzana en aquel tiempo, donde propuse que nuestra universidad tenía ya el compromiso de involucrarse en este tipo de investigación, no solamente de virus, sino de bacterias y químicos que afectan nuestro cuerpo, fundamentalmente el sistema nervioso. Propuse la creación en la Universidad Veracruzana de un Instituto de Virología, Bacteriología y Neuroquímica de primer nivel, que pusiera a la universidad a trabajar en ello. Mencioné en la propuesta que los microorganismos y químicos siempre nos tendrían en riesgo de epidemias tarde o temprano, que aunque la Influenza se controlara, algo más regresaría en el tiempo. Aunque las autoridades analizaron y discutieron la importancia de la propuesta, el proyecto no se pudo llevar a cabo; sé perfectamente que es una idea que requiere mucho dinero, pero nuestra salud lo vale.

Dije esto allá en el año 2009 y no me equivoqué, sólo fue cuestión de 10 años para que la población veracruzana, en 2019, se viera luchando contra otro virus, el dengue, en una historia que ustedes conocen bien. Ahora, en 2020, la historia en el mundo se repite, con otro virus conocido como el Coronavirus de Wuhan, China.

Nuestra sociedad está familiarizada con los coronavirus, ya que este tipo de virus es el que ocasiona la gripa común que todos hemos padecido alguna vez. Un nombre que hace referencia a su apariencia, porque es un virus que es como una pelota llena de espinas, da la apariencia de que tiene una corona. Los coronavirus representan al principal grupo de agentes infecciosos de las vías respiratorias en el humano. Aunque causan el resfriado común que todos hemos padecido, pueden también producir enfermedades más graves como la neumonía o la bronquitis.

El coronavirus de la gripa común viaja por el aire, una persona, o animal, que tenga el virus en sus vías respiratorias, lo expulsará mediante un estornudo, tos o simplemente al hablar. El virus viaja por el aire hasta entrar a la boca o nariz de otra persona. Cuando el virus llega a nuestra vía respiratoria, se pega a las células para inyectar su material genético al interior de estas células sanas en nuestro tracto respiratorio. Adentro de nuestras células, el material genético del coronavirus se multiplica para formar más partículas de virus, pero nuestras células responden con una acción drástica: por decirlo de alguna manera, se suicidan. Científicamente es un proceso que se conoce como apoptosis. En este momento, la célula infectada activa su proceso de apoptosis, eso es, su propia muerte, y se supone que es con el fin de evitar que el virus se siga reproduciendo en su interior. Sin embargo, se sabe que los coronavirus también tiene estrategias moleculares para prevenir la apoptosis. Esto es, la célula y el virus entran a una guerra de moléculas muy complicada. Y durante esa guerra molecular, padecemos los malestares que ya conocemos.

Sin embargo, como todo material genético, el del virus puede mutar. Probablemente es lo que pasó en China, el coronavirus tuvo una mutación, se volvió mucho más agresivo y adquirió la habilidad de transmitirse de animales al humano. Independientemente de cuál sea la verdadera hipótesis, estamos viviendo una emergencia epidemiológica que podemos ver en las noticias hoy en día y tiene muy preocupado al sistema de salud mundial.

La historia de los virus la sabemos, son muy hábiles para esparcirse por todo el mundo. ¿Llegará a México? Yo quisiera que no, pero la historia de los virus me dice que sí, que es lo más probable. Quisiera ser más optimista o que mis pocos conocimientos biológicos sobre dispersión de virus estén equivocados; de verdad que quiero estar equivocado.

En tanto esté la incertidumbre vuelvo a repetir por este medio a autoridades universitarias y gubernamentales, tenemos que prepararnos con investigación de punta y con mucha anticipación. Es urgente que tengamos un Instituto de Medicina Experimental en la Universidad Veracruzana. Los microorganismos estarán siempre ahí, latentes, esperando el momento de hacer epidemia sin el menor reparo de producir una alta mortalidad en la población humana. La biología evolutiva así nos lo predice, tenemos que empezarnos a preparar.

Por Jorge Manzo Denes*
* Es científico de la Universidad Veracruzana en el campo de las neurociencias, con especialidad en el autismo; docente del Doctorado en Investigaciones Cerebrales; profesor con perfil PRODEP; miembro del Sistema Nacional de Investigadores y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Fue Coordinador de la Maestría y Doctorado en Neuroetología, así como fundador y director del ahora Instituto de Investigaciones Cerebrales, y ha sido organizador de múltiples actividades docentes, así como conferencista en diversas instituciones. Es evaluador de proyectos Conacyt y revisor de manuscritos científicos en diversas revistas especializadas. Autor de numerosos artículos científicos nacionales e internacionales.

Biografía extensa

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