#TodosUnidosSomosUV

Racimo de Uvas

29 03 2020

Veo que diariamente se escriben numerosos textos sobre el coronavirus, pero muy pocos sobre sus víctimas: los pulmones. Analizando el impacto del coronavirus en las personas infectadas, la conclusión es que el virus disminuye la capacidad de los pulmones para hacer el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono en cada respiración. La lucha médica internacional es, entonces, evitar que el virus entre al cuerpo y, en caso que lo haga, evitar que lesione mucho al pulmón. Este órgano es parte central de todo el sistema respiratorio que empieza en la nariz, pasa por la traquea, incluye a los pulmones y al músculo conocido como diafragma. Si detallamos solamente al pulmón, vemos que está muy lejos de ser una simple bolsa de aire. Observando el sistema de “tuberías” que viene desde la nariz hacia los pulmones para llevar el aire, vemos que en el trayecto los tubos se dividen en túbulos cada vez más delgados y que cuando ya están en el pulmón se convierten en un tallo muy fino que sostiene a numerosas estructuras redondas conocidas como alvéolos. Cada alvéolo es el final de un túbulo, un callejón sin salida, es donde el aire que inhalamos llega y de ahí va de regreso para ser expulsado por la nariz en un ciclo de respiración, en ese breve instante dentro del callejón el alvéolo realiza la maravilla de intercambiar oxígeno y dióxido de carbono entre el aire y la sangre. A la vista los túbulos de aire asemejan un tallo y los alvéolos las uvas. Efectivamente, la naturaleza copia patrones: nuestros pulmones están formados por una gran cantidad de “racimos de uvas”. Pero el tamaño es distinto, la fruta de la uva tiene un diámetro promedio de un centímetro, mientras que el alvéolo más grande llega a medir medio milímetro. El conocimiento en estos meses del año sugiere que el coronavirus viaja por los túbulos y llega y se aloja en el interior de los alvéolos y, como consecuencia, altera el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, lo que origina los problemas respiratorios. Es como si un microorganismo afectara a las uvas desde adentro, una a una, poco a poco. La cantidad de aire que entre todos los pequeños alvéolos juntos pueden recibir en cada respiración se conoce como capacidad pulmonar. En los adultos sanos la capacidad pulmonar en promedio es de 4 a 6 litros de aire, una capacidad que se va reduciendo con la edad o que se reduce por diversas enfermedades, por obesidad o por tabaquismo. Sin embargo, la ciencia del deporte nos ha enseñado que el ejercicio constante mejora e incrementa la capacidad pulmonar y que el ser sedentario la disminuye. Incluso existen ejercicios de respiración que ayudan a incrementar la capacidad pulmonar. Por ello les propongo una acción preventiva; muchos hacemos ejercicios de correr, gimnasio, natación, caminata, para mantener una buena condición física y un cuerpo sano, pensamos en la salud y en la musculatura, muy pocas veces pensamos en los pulmones y sus alvéolos. Ahora que el gobierno hace el llamado a que nos quedemos en casa, propongo que en este aislamiento hagamos ejercicios pensando exclusivamente en tonificar los pulmones como actividad preventiva, de tal manera que si el virus llega a entrar encuentre alvéolos fortalecidos; ¿más difíciles de afectar? Aunque mi hipótesis es que sí, la verdad es que no tengo ni la menor idea si eso puede ayudar como acción preventiva, pero no quita nada si lo intentamos. Cuidemos desde ahora a nuestros pulmones y sus preciados racimos de uvas.

Por Jorge Manzo Denes*
* Es científico de la Universidad Veracruzana en el campo de las neurociencias, con especialidad en el autismo; docente del Doctorado en Investigaciones Cerebrales; profesor con perfil PRODEP; miembro del Sistema Nacional de Investigadores y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Fue Coordinador de la Maestría y Doctorado en Neuroetología, así como fundador y director del ahora Instituto de Investigaciones Cerebrales, y ha sido organizador de múltiples actividades docentes, así como conferencista en diversas instituciones. Es evaluador de proyectos Conacyt y revisor de manuscritos científicos en diversas revistas especializadas. Autor de numerosos artículos científicos nacionales e internacionales.

Biografía extensa

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